• Mirtaceas y Passifloras, Las frutas tropicales mas abundantes

     El Neotrópico es particularmente rico en especies de frutas promisorias. Coppens d’Eeckenbrugge y Libreros (2000) han inventariado más de 1100 especies de frutas americanas, tropicales en su gran mayoría.

    Es un hecho que América tropical ha contribuido muy honorablemente a la lista de las principales especies de importancia económica: después del banano, de los cítricos (aunque se consideren frutales subtropicales, se han desarrollado a partir de especies tropicales) y del mango, asiáticos, vienen la piña, la papaya y el aguacate, ocupando las tercera, cuarta y quinta posiciones por la importancia de su producción y de su comercio.

    Las siguientes son consideradas frutas menores y, por lo general, aun cuando participan en el mercado mundial, no están específicamente inventariadas en las estadísticas. Entre éstas, la primera es el maracuyá, “la mayor de las menores”. Representa el 80% de los “misceláneos” en las estadísticas europeas de importación de jugos de fruta. Dentro del continente, elmaracuyá ya no es una fruta menor, porque ha conquistado el mercado de los dos países latinoamericanos de mayor tradición de consumo de fruta tropical, Brasil y Colombia.

     A diferencia de los frutales tropicales de mayor importancia, el maracuyá pertenece a un género muy rico en especies frutales, clasificadas hasta ahora como promisorias por su poco impacto en los mercados. Se puede considerar especie emblemática de uno de los grupos más interesantes del trópico americano por su riqueza potencial.

    En comparación con otros grupos particularmente ricos en frutales, como Myrtaceae, Palmaceae o Sapotaceae, presenta la particularidad adicional de estar distribuido en todos los niveles altitudinales, aumentando su interés para los países andinos. En este trabajo, nos proponemos revisar las pasifloras de interés económico y detectar las especies de mayor interés para proponer una lista de prioridad en los estudios necesarios para el desarrollo de nuevas opciones para la fruticultura.  

    Las Passifloraceae americanas se reparten en cuatro géneros (Escobar, 1988) y más de 530 especies. El género Passiflora es de lejos el más importante, con 519 especies reconocidas en la última revisión por McDougal y Feuillet (ined.). Las referencias en su taxonomía siguen siendo la monografía de Killip (1938) y su complemento de 1960. En esta monografía de 1938, el número de especies era de 365, ubicadas en cuatro géneros, pero esencialmente en Passiflora; ha aumentado notablemente y los botánicos siguen describiendo regularmente nuevas especies. En Passiflora, Killip consideró 22 subgéneros. McDougal y Feuillet están proponiendo una división en cuatro subgéneros, la cual pronto se publicará, pero esta simplificación aparente implica una complejidad mayor a niveles inferiores, con supersecciones, secciones y series, y presupuestos filogenéticos difíciles de verificar, por la escasez de datos fundamentales sobre el género, particularmente en los aspectos de citogenética y de genética molecular. Por el tamaño y la complejidad del género, pocos autores han podido reunir muestras de especies representativas para un análisis comparativo. En estas condiciones consideramos la nueva revisión como prematura y preferimos seguir la clasificación de Killip, con pocas enmiendas. 

    Martín y Nakasone (1970) han estimado que existen entre 50 y 60 especies con fruta comestible en Passiflora. Sería entonces el segundo género con mayor número de especies frutales después del género Psidium (Myrtaceae), el cual cuenta 110 especies presentando algún interés para la fruticultura (Coppens d’Eeckenbrugge y Libreros, 2000). Colombia cuenta con 136 especies de Passiflora (Hernández y Bernal, 2000), siendo así el país con mayor diversidad de especies, y también el país con mayor diversidad de pasifloras cultivadas comercialmente, con las dos formas de maracuyá, el amarillo (P. edulis f. flavicarpa Degener) y el púrpura (P. edulis f. edulis), la curuba de Castilla (P. tripartita var. mollissima Holm-Nielsen & Jørgensen), la curuba quiteña (P. tarminiana Coppens & Barney) y la curuba roja (P. cumbalensis (Karst.) Harms), la granadilla (P. ligularis Juss.), la badea (P. quadrangularis L.), la granadilla de piedra (P. maliformis L.) y la granadilla de Quijos (P. Popenovii Killip). Brasil, con más de 120 especies, Ecuador y Perú, con más de 80, también tienen una diversidad importante de especies, pero los cultivos están esencialmente consagrados al maracuyá amarillo.

     

    Las “frutas de la pasión” se consumen de formas muy variadas, en fresco, directamente o en jugo, sorbetes, mermeladas y pastelerías. Además, por sus formas complejas, originales y espectaculares, muchas pasifloras presentan gran interés ornamental. Otras también pueden ser explotadas por sus propiedades sedantes, antiespasmódicas, antibacterianas o contra los insectos (Echeverry et al., 1991; Perry et al., 1991; Suhaila et al., 1994). Sin embargo nos concentraremos en su potencial como plantas fructíferas.  Desde este punto de vista, la mayoría de las especies que nos interesan pertenecen a los subgéneros Passiflora y Tacsonia. El primero concierne las especies conocidas como maracuyás y granadillas, el segundo incluye las especies andinas conocidas como curubas. Aunque relativamente cercanos, los dos subgéneros se diferencian en muchos aspectos. El más obvio concierne el grado de expansión relativo de la copa floral y del tubo floral. En el subgénero Tacsonia, el tubo floral es mucho más largo, mientras la corona típica de las pasifloras se reduce generalmente a un verticilo de tubérculos o de pelos menores de 1mm. Estos caracteres y el color dominante rojo o rosado de la flor reflejan su adaptación general a la polinización por los colibríes. En el subgénero Passiflora, la situación es más variada. En muchas especies, el tubo floral corto y la corona muy desarrollada y compleja, con una alternancia de colores dibujando círculos concéntricos, reflejan una adaptación a la polinización entomófila. En otros casos, la flor es roja y la corona prolonga el hipantio, formando un tubo favorable a los colibríes. En el caso de P. mucronata Lam., la flor blanca, el pedúnculo largo y la antesis nocturna favorecen la polinización por murciélagos (Sazima y Sazima, 1978). Otra diferencia importante concierne el sistema de reproducción. En todas las especies domina la reproducción sexual, aunque la multiplicación por estaca sea particularmente fácil en las especies del subgénero Passiflora

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    Aguaymanto

     El aguaymanto es una fruta tropical con origen en  Perú, oriunda de los Andes. Se empezó a consumir en la epoca prehispánica. Es ahora muy popular en la cocina novoandina preparada en mermelada o como base para salsas.

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    La chirimoya: características generales

    Fruto del chirimoyo, árbol de la familia de las Anonáceas, la chirimoya tiene forma de corazón y se encuentra recubierto de una piel de color verde, en la que se dibujan unas escamas que recuerdan a las de un reptil. La pulpa alberga numerosas semillas negras que se desprenden con facilidad.

    Orígenes: Es un producto típicamente andino. Su mismo nombre deriva de la palabra quechua chirimuya. Aunque es un fruto tropical, se cría en lugares elevados. Por eso los indígenas del altiplano andino dicen que aunque la chirimoya no soporta la nieve, le gusta verla de lejos.

    Contenido nutricional: En comparación con otras frutas, la chirimoya contiene una gran cantidad de carbohidratos (20% de su peso), fundamentalmente azúcares simples como la fructosa y glucosa (en torno al 11%) y sacarosa (alrededor de un 9%), por lo que tiene un mayor valor calórico.

    Curiosidades:
    De la pulpa de esta fruta tropical se han extraído numerosos compuestos volátiles, responsables de su agradable aroma, siendo los mayoritarios los ácidos hexanoico y octanoico.

    Las acetogeninas son compuestos bioactivos presentes tanto en las raíces como en las semillas de la chirimoya a los cuales se les han atribuido propiedades citotóxicas y antiparasitarias. Algunos estudios han sugerido que ciertas acetogeninas (anosenegalina, anogalene, anonacina,  rolliniastatina -1...), podrían utilizarse en un futuro en una nueva generación de medicamentos antitumorales para luchar contra los tumores resistentes a la quimioterapia.
     

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    Frutas Tropicales

     

     

     

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