• La chirimoya: características generales

    Fruto del chirimoyo, árbol de la familia de las Anonáceas, la chirimoya tiene forma de corazón y se encuentra recubierto de una piel de color verde, en la que se dibujan unas escamas que recuerdan a las de un reptil. La pulpa alberga numerosas semillas negras que se desprenden con facilidad.

    Orígenes: Es un producto típicamente andino. Su mismo nombre deriva de la palabra quechua chirimuya. Aunque es un fruto tropical, se cría en lugares elevados. Por eso los indígenas del altiplano andino dicen que aunque la chirimoya no soporta la nieve, le gusta verla de lejos.

    Contenido nutricional: En comparación con otras frutas, la chirimoya contiene una gran cantidad de carbohidratos (20% de su peso), fundamentalmente azúcares simples como la fructosa y glucosa (en torno al 11%) y sacarosa (alrededor de un 9%), por lo que tiene un mayor valor calórico.

    Curiosidades:
    De la pulpa de esta fruta tropical se han extraído numerosos compuestos volátiles, responsables de su agradable aroma, siendo los mayoritarios los ácidos hexanoico y octanoico.

    Las acetogeninas son compuestos bioactivos presentes tanto en las raíces como en las semillas de la chirimoya a los cuales se les han atribuido propiedades citotóxicas y antiparasitarias. Algunos estudios han sugerido que ciertas acetogeninas (anosenegalina, anogalene, anonacina,  rolliniastatina -1...), podrían utilizarse en un futuro en una nueva generación de medicamentos antitumorales para luchar contra los tumores resistentes a la quimioterapia.
     

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